El mejor método de ahorro? Nosotros mismos.

Antes de sumarse la moda y de caer en los errores conocidos, sería conveniente reflexionar sobre la situación energética nacional y no dejarse llevar por intereses exclusivamente empresariales y mercantiles. Usamos la energía que necesitamos? Podríamos hacer lo mismo de manera más eficiente? Cuanta energía utilizamos para nuestros procesos productivos?

Costa Rica, líder en sostenibilidad no lo es en eficiencia energética, porqué? Habitualmente se centran los esfuerzos en la producción energética para que lógicamente sea de la forma más sostenible posible, pero quien ha pensado en la demanda? Alguien con el sentido común se ha parado a reflexionar sobre los modelos productivos del país.

Nunca podremos ser competitivos si los procesos, equipamientos y tecnologías siguen estancadas como hace 40 años, y no lo conseguiremos sin profesionales cualificados que se responsabilicen del control y gestión de la energía.

La demanda energética de cualquier empresa del país podría reducirse en más de un 15% sin la necesidad de invertir y en más de un 30% si se implantasen equipos de alta eficiencia. No se trata de cambiar o sustituir luminarias incandescentes por tecnología led. Se trata de apagar las luminarias que realmente no hagan falta y de adecuar las instalaciones y equipamientos a las necesidades reales de la producción.

La gestión de la energía debería ser el motor del cambio del modelo energético. Una filosofía que debería estar dentro de cada organización y empresa del país, donde a través del control del consumo se vigile de manera permanente el consumo energético actuando de inmediato frente a las posibles desviaciones y generando indicadores reales de referencia para buscar permanentemente la máxima eficiencia.

Si somos capaces de consumir solo aquella energía que necesitamos y somos capaces de generarla de una manera sostenible y rentable, habremos creado el marco perfecto para posicionar al país en el liderazgo de la competitividad.

Llenar los tejados de placas solares, las cordilleras de molinos y seguir con sistemas productivos de épocas pasadas no es “solo” la solución y además, no la primera. Lo que puede pasar con la energía seria como tener el diésel más avanzado del mundo con un coche de los años 70. Seguro que alguien nos recomendaría utilizar ese combustible pero sería lógico, no???

Una estrategia coherente pasa por reflexionar y rediseñar los procesos productivos y de consumo energético. Por establecer y desarrollar unos indicadores reales sobre el comportamiento energético en función a los procesos y por incorporar elementos de monitorización y vigilancia sobre el consumo y coste energético. Tras esta primera fase se deberían ejecutar y adecuar los procesos de mayor demanda a la máxima eficiencia y efectividad sin necesidad de realizar inversiones o grandes inversiones. Hablamos de adecuar horarios, procesos, automatizar acciones, modificar actuaciones, etc. etc… verificando casi instantáneamente la repercusión en el consumo mediante cualquier plataforma de vigilancia energética.

Solo tras una optimización real y básica se debe pasar a la renovación de equipos por otros de mayor eficiencia y en último lugar la instalación de elementos de producción propia o de apoyo que contribuyan a reducir el coste de la factura energética.

Siendo capaces de optimizar los procesos, de hacerlos más eficaces y de consumir energías sostenibles habremos ganado la carrera de la competitividad. Cualquier otro planteamiento será hacerse trampas así mismo, al país y al modelo de desarrollo que nos permite mantener nuestro nivel de confort y desarrollo.

La gestión energética, desarrollada a todos los niveles de la sociedad y la empresa debe ser el motor que desde dentro de las organizaciones transforme el modelo de consumo energético, fomentando la innovación y el desarrollo de soluciones efectivas realmente eficaces para constituir un modelo de desarrollo sostenible y avanzado. Un ejemplo de desarrollo verdaderamente integral y sostenible que abarque la demanda y la producción unidas por la gestión eficaz y eficiente de la energía.