En
los últimos tiempos, el empleo de vulnerabilidades
de software se ha convertido en una de las principales vías
de propagación de códigos maliciosos. Blaster,
SQLSlammer, Nachi, Sasser… son sólo algunos ejemplos
de virus que han llegado a causar epidemias de proporciones
globales en intervalos de tiempo extraordinariamente cortos.
Una vulnerabilidad
de software puede definirse como “un fallo o hueco
de seguridad detectado en algún programa o sistema
informático que puede ser utilizado bien por virus
para propagarse e infectar, o por hackers para entrar en
los sistemas de forma no autorizada”. De manera más
sencilla, se trata de un fallo de diseño de alguno
de los programas instalados en el ordenador, que permite
que un virus pueda realizar alguna acción maliciosa
sin necesidad de que el usuario tenga que abrir e-mails
infectados, ejecutar archivos sospechosos…, o que
abre de par en par las puertas de nuestro equipo para quien
quiera introducirse en él.
Normalmente, cuando
se detecta una vulnerabilidad, la compañía
fabricante del software afectado publica el parche necesario
para corregirla. El problema se presenta cuando algún
usuario malicioso tiene conocimiento de dicho problema y
rápidamente desarrolla un “exploit”,
o programa diseñado para aprovecharlo. Éste,
entre otros usos, puede ser incorporado a un código
malicioso.
Los virus diseñados
para aprovechar vulnerabilidades de software tiene la ventaja
-desde el punto de vista de su autor- de propagarse rápidamente,
debido a que realizan acciones poco habituales. Por ejemplo,
Sasser se aprovecha de una vulnerabilidad de desbordamiento
de buffer denominada LSASS que permite ejecutar código
malicioso. Otros virus -como Blaster- no necesitan usar
las vías habituales de propagación, ya que
pueden entrar directamente en un ordenador a través
de un puerto de comunicaciones. Las posibilidades son muy
diversas, ya que depende del tipo de vulnerabilidad de la
que se trate.
La solución
para evitar los efectos de este tipo de virus pasa por instalar
el parche correspondiente que resuelve el agujero de seguridad.
Sin embargo, muchos usuarios, bien por falta de información
o bien por el empleo de versiones ilegales que impiden llevar
a cabo las actualizaciones, no instalan los parches y sus
equipos siguen desprotegidos. Esta circunstancia también
la conocen los autores de códigos maliciosos, por
lo que una vez que aparece un virus que hace uso de una
vulnerabilidad determinada, le siguen muchos otros. Por
este motivo siguen surgiendo, por ejemplo, nuevos gusanos
-como algunas variantes de Netsky- que utilizan la vulnerabilidad
Iframe, que fue empleada por Klez.I, detectado hace más
de dos años. Un ejemplo muy actual es el de Sasser,
a cuya aparición ha seguido la de otros muchos códigos
maliciosos que también hacen uso de la vulnerabilidad
LSASS. Entre ellos pueden citarse Cycle.A, Kibuv.A, o las
variantes A, B y C de Bobax.
Fuente: Panda Software www.pandasoftware.es