Cómo
utilizar las contraseñas de forma segura
13/10/04. En Internet,
las contraseñas se han convertido en la fórmula
de identificación por excelencia. Gracias a ellas
podemos demostrar ante un sistema quiénes somos e
impedir el acceso indiscriminado de otros usuarios. Sin
embargo, estamos expuestos a que un tercero pueda robar
o averiguar las contraseñas y se haga pasar por nosotros
asumiendo nuestra identidad digital.
Entre las técnicas
más empleadas para averiguar contraseñas en
los sistemas de autenticación se encuentran los denominados
“ataques por diccionario" y "ataques por
fuerza bruta”. Para realizarlos con ciertas posibilidades
de éxito es necesario conocer el nombre de usuario
de una determinada cuenta, lo que en muchas ocasiones es
muy sencillo ya que corresponde a valores por defecto (como
“root”, “administrator” o “admin.”).
El ataque por diccionario
consiste en, dado un nombre de usuario, ir probando contraseñas
que se extraen de un listado. Esta operación suele
realizarse de forma automática mediante un programa
destinado a tal fin, y como fuente de las contraseñas
a probar suelen emplearse las entradas de diccionarios reales,
ya que muchos usuarios utilizan palabras comunes.
El ataque por fuerza
bruta es muy similar al anteriormente mencionado, aunque
en vez de utilizar un listado delimitado emplea todas las
combinaciones posibles de caracteres. Este tipo de ataques
suele ser efectivo cuando la longitud de la contraseña
es pequeña, ya que el número de combinaciones
posibles a probar es exponencial a la longitud de la misma.
Muchos de los referidos
ataques se dirigen a cuentas con máximos privilegios,
aprovechando que el sistema utiliza un nombre de usuario
conocido por defecto. Así, por ejemplo, en plataformas
Windows tenemos al usuario "administrador" ("administrator"
en versiones en inglés), que suele ser el objetivo
más preciado. Una buena práctica de seguridad
es modificar el nombre de usuario de esta cuenta por uno
menos obvio y conocido. Adicionalmente, puede dejarse una
cuenta señuelo con el nombre por defecto ("administrador"),
con mínimos privilegios y una contraseña muy
complicada. De esta forma, la cuenta real del administrador
estará protegida y al mismo tiempo podremos detectar
cualquier intento de ataque, mediante las opciones de auditoría
de cuentas de usuario de Windows que permiten registrar
los intentos fallidos.
Cómo construir
y utilizar contraseñas de forma segura
Una de las reglas fundamentales
a la hora de elegir una buena contraseña se basa
en su longitud y en la variedad de los caracteres que la
componen, ya que cuanto mayor sea su tamaño y más
heterogéneos los elementos que la integran más
difícil será que la adivine un atacante. Una
buena práctica consiste en crear contraseñas
de al menos 8 caracteres de longitud, compuesta por letras,
dígitos y símbolos especiales (un ejemplo
podría ser "ke8_JW.@").
Si bien la construcción
de una contraseña segura no resulta complicada, existen
tantas aplicaciones y servicios que las requieren que puede
llegar a ser difícil recordar todas y cada una de
las empleadas en cada ocasión, y más si se
tiene en cuenta que por su diseño no son series de
números o palabras comunes fáciles de recordar.
Hay usuarios que optan
por utilizar la misma contraseña para varias de sus
aplicaciones y servicios, evitando así tener que
recordar varias contraseñas diferentes. Esta forma
de proceder aumenta el riesgo de que un atacante robe su
identidad digital, ya que en cada una de las aplicaciones
y servicios la contraseña puede ser almacenada de
diferentes formas y estar más o menos expuesta ante
terceros. Así, por ejemplo, si empleamos la misma
contraseña para acceder al ordenador, al buzón
de correo web y a la banca electrónica, y un atacante
consigue la contraseña de nuestro ordenador podrá
leer nuestro correo y realizar transacciones en nuestro
nombre. Por tal motivo, es conveniente utilizar diferentes
contraseñas, especialmente en aquellos servicios
que contienen información confidencial (como ocurre
con la banca electrónica), y sólo emplear
contraseñas fáciles y comunes para servicios
menos comprometidos (como, por ejemplo, la cuenta para leer
el periódico on-line).
Frente a los métodos
tradicionales se encuentran los certificados digitales,
siendo los más conocidos por los usuarios los que
se hallan en los servidores web seguros -como la banca electrónica-
y permiten establecer conexiones cifradas a través
del protocolo HTTPS. Los certificados digitales para clientes
son similares pero, en este caso, permiten verificar la
identidad del usuario, añadiendo una capa adicional
de seguridad a los sistemas basados únicamente en
contraseñas.
En la actualidad, ya
son varias las entidades bancarias que están emitiendo
certificados digitales para sus clientes. En concreto, les
proporcionan un certificado que deben instalar en su PC,
impidiendo así a un atacante acceder desde otro ordenador,
aunque robe su contraseña de acceso. Para los usuarios
móviles, que no siempre se conectan desde un PC determinado,
también están distribuyéndose certificados
digitales almacenados en llaves USB -del tamaño de
una llave convencional-.
Sobre PandaLabs
Cuando se recibe
un fichero sospechoso de contener un virus, el equipo técnico
de Panda Software lo analiza inmediatamente y, dependiendo
del tipo de virus, las acciones que se realizan pueden incluir:
desensamblaje, chequeo integral, análisis del código,
etc. Si realmente el fichero contiene un nuevo virus, se
desarrollan las rutinas de detección y desinfección
que son distribuidas rápidamente a los usuarios de
sus soluciones antivirus.
Para más información:
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Fuente:
Panda Software www.pandasoftware.es